Un cálido día de primavera, Nam Nguyen llegó a la Ciudad de México, la recta final de una travesía iniciada tres años atrás con una ambiciosa meta, la de estudiar en el extranjero y —específicamente— en los siete continentes.

Desde su primera experiencia de estudio de verano en el extranjero en Dublín, Irlanda, Nguyen ha cumplido 11 programas de estudio en el extranjero, con viajes a Roma, Italia; Berlín, Alemania; Londres, Inglaterra; Río de Janeiro, Brasil; Melbourne, Australia; Seúl, Corea del Sur; Ushuaia, Argentina; Legon, Ghana; Ciudad de México, México; e incluso la Antártida. En los 129 años de historia de la Washington State University (WSU), Nguyen es el primer estudiante que ha estudiado en los siete continentes.

“No son solo mis viajes, sino también los sueños de mi familia”, afirma Nguyen, quien actualmente cursa el último año en la WSU.


Cuando tenía seis años de edad, Nguyen se imaginaba que viajaría lejos de la pequeña ciudad rural del sur de Vietnam donde creció. Exploraba el mundo por la pantalla del televisor de 14 pulgadas de su familia y aprendió sobre pingüinos de la Antártida, culturas en Sudamérica, el Vaticano y el Palacio de Buckingham.

Cuando cursaba el primer año de la secundaria, Nguyen emigró con su madre y hermana a los Estados Unidos. Se radicaron en Kent, Washington, y Nguyen fue el primero de su familia en graduarse de la secundaria e ingresar en la universidad.

Nguyen decidió asistir a la WSU en Pullman y, cuando llegó, comenzó a inscribirse en docenas de becas y a investigar los programas de estudio en el extranjero.

Está agradecido de haber recibido no solo la ayuda financiera del programa “State Need Grant” de Washington, sino también las becas por valor de más de 130,000 dólares, en respaldo de su educación, recibidas de empresas y organizaciones como el Consejo de Intercambio Educativo Internacional, FedEx, Southwest Airlines y Wells Fargo.

“Después de inmigrar a los Estados Unidos, a menudo padecimos de pobreza extrema, en una ocasión nos quedamos sin vivienda y llegamos a comer pan caduco para sobrevivir”, relató. “Sin la ayuda que ofrecieron estas becas, no hay dudas de que nos habría sido imposible costear mi educación”.

“Sin la ayuda que ofrecieron estas becas, no hay dudas de que nos habría sido imposible costear mi educación”.


Cuando Nguyen rememora sus viajes, evoca cómo sonaba el anuncio de “cuidado con el espacio entre el tren y la plataforma” en el Tube, el tren subterráneo en el que cada día viajaba a la escuela en Londres. Se acuerda del sonido de la campana en la Ciudad del Vaticano y la música que tocaban durante el carnaval en Brasil.

Se deleitó con los gustosos sabores de plátanos fritos a la manera tradicional en Ghana, la bebida de guaraná en Río de Janeiro y la sopa de kimchi en Seúl.

“Fueron inolvidables”, agregó.

Apreció vistas impresionantes desde la Torre Lotte en Seúl, el quinto edificio más alto del mundo. Visitó el Muro de Berlín mientras estudiaba la historia alemana. Por último, emprendió un viaje a través del riguroso Pasaje de Drake de la Antártida al territorio de los pingüinos.

Nguyen dice que mediante su experiencia de viajes ha podido comprender mejor las diversas maneras en que las personas abordan la solución de problemas alrededor del mundo. A través del cristal de otras cosmovisiones, ha podido aprender más sobre su propia identidad y ascendencia; y tiene un aprecio aún más profundo de otras culturas y creencias.


Como estudiante investigador del Programa de Becarios McNair también estudia el fenómeno de la educación en el extranjero. Su proyecto de investigación explora la razón porque ciertos destinos de estudio extranjeros son más comunes y populares que otros, así como los factores que influyen en la decisión de un estudiante. Es un proyecto que contribuirá a iluminar la experiencia de otros estudiantes universitarios y proporcionará información útil para los consejeros y aquellos que diseñan programas de estudio en el extranjero. Su proyecto de investigación se elaboró bajo la mentoría de Chad Gotch, asistente de cátedra de la Facultad de Ciencias de la Educación, junto con Christine Oakley, directora del Departamento de Aprendizaje Mundial de la WSU.

Nguyen ha presentado su ponencia ante la Conferencia Internacional sobre la Educación en Honolulu, Hawái; la Cumbre para la Educación Superior en la sede central de Google y el Centro para el Comercio Internacional en Washington, D.C., así como ante la Conferencia Nacional para la Investigación Universitaria en la Harvard University. Su ponencia también ha sido aprobada para una presentación ante la Stanford University en abril. Además, en mayo Nguyen viajará a Oldenburg, Alemania, para presentar su ponencia ante el Congreso Mundial sobre la Investigación de Estudiantes Universitarios.


Cuando no está viajando, Nguyen se desempeña como par mentor y ayuda a nuevos estudiantes internacionales a adaptarse a la WSU en Pullman y a los Estados Unidos. En su carácter de Par Asesor en Aprendizaje Mundial, dirige la sesión informativa “Global Cougs 101” sobre el estudio en el extranjero y brinda asesoramiento a otros estudiantes interesados en la educación en otros países. También es defensor de toda causa estudiantil y colabora en la creación del primer programa de estudio en el extranjero de la WSU orientado a la comunidad LGBTQ+.

Nguyen ha administrado el programa “Engage the World” (Interactuemos con el mundo), que invita a participantes a compartir su experiencia internacional y conocimiento cultural con clases de la WSU y grupos comunitarios locales como escuelas y centros de adultos mayores.

“Por ser inmigrante y por haber recibido tanto apoyo y ayuda al llegar, siempre procuro brindar apoyo y ayuda a la comunidad que me rodea”, afirmó.

Photograph of Nam Nguyen


Aunque ya cumplió su meta de estudiar en el extranjero y en cada continente, espera que los viajes lleguen a ser un punto focal en su vida. También le gusta el dibujo, la fotografía y la poesía para compartir sus aventuras. En un viaje reciente a Vietnam, disertó en la conferencia TEDx Hanoi 2019, donde narró sus viajes como estudiante de la WSU y dio a conocer cuánto ha madurado gracias a esa experiencia.

“Somos diferentes: nos vestimos de otra manera, hablamos de otra manera, pensamos de otra manera, pero lo más importante es la actitud”, agregó. “Una actitud de respeto mutuo nos pondrá en contacto mutuo y nos mantendrá a todos unidos. El respeto y la amabilidad son un valor universal”.

Nguyen —caracterizado por la solidaridad y la motivación— planea graduarse en mayo con una doble especialidad en negocios internacionales y marketing. Anhela fundar una empresa consultora que ayude a grandes compañías tecnológicas a tomar decisiones sobre prácticas para la tecnología ecológica. Es una carrera que contribuirá a mitigar los efectos negativos del cambio climático y la contaminación ambiental, para preservar y proteger el planeta que a Nguyen le encanta explorar.

Photograph of Nam Nguyen